Artesanos del ahora
Artesanos del ahora
Somos
dos manos con miedo
aprendiendo a no romper.
Miedo a hacer daño,
a quedarnos sin aire,
a que la forma
nos cierre ventanas y puertas.
Y sin embargo,
algo más hondo insiste—
como aroma de Pan en la casa
como río que no pregunta hacia dónde.
Amar hasta disolver el nombre,
hasta que ser se vuelva lluvia
y regrese
—mansa y nueva—
al cuenco de las manos.
Ser hijo del asombro,
hombre en lo que duele,
padre en lo que nace,
casa sin techo ni ladrillos donde puedas sentir calor, y quedarte.
Entonces
lo inmenso se vuelve simple:
dormir en tu boca
mate en las manos,
mirada que no huye
y sostiene el dar
como el árbol
que no rechaza al viento.
Dejarse vivir
aunque tiemble el pulso.
Desarmar
lo aprendido del miedo,
y crear el ahora
con lo que nace y late eteterno.
Artesanos del instante,
probando formas
que respiren,
y puedan caminar
sin perder el alma.
Fundar en lo frágil—
ahí donde todo es verdad—
una pequeña eternidad:
en el presente
lugar donde sembrar,
donde volver,
y sostener el cielo
donde susurrar las palabras:
“esto es real”.
Y en ésa humildad dar gracias
bajito,
por el regalo de encontrarnos.
Observar
Cuidar
y contemplar
a esa flor
que crece
sostenida por el hilo
de los días,
que no pide promesas
ni forma,
y abre,
despacio,
la experiencia
de todo el amor
que ha sido dado.
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