Amor sin expectativas
"La presencia no se mide por la cantidad de tiempo compartido, sino por la profundidad con la que habitamos el instante cuando el encuentro sucede." Hay un aprendizaje que esta relación vino a traerme y que no se parece a ninguno de los anteriores. Es una relación que no promete una familia, una convivencia ni hijos. No se sostiene sobre un proyecto futuro ni sobre las certezas que, durante mucho tiempo, aprendí a identificar con el amor. Y, sin embargo, cada vez que nos encontramos y la miro a los ojos o la abrazo, el cuerpo reconoce algo verdadero. Hay una paz, una cercanía, una conexión, una presencia que no necesita demasiadas explicaciones. Quizá por eso mismo aparecen, a veces, la incertidumbre y el desconcierto. La mente intenta hacer lo que siempre hizo: ponerle un nombre, encontrar una dirección, asegurar un desenlace. Controlar. Busca acomodar el vínculo dentro de las formas heredadas, de los modelos familiares y culturales con los que aprendimos a amar. Pero esta ...