Tránsitos

 Tránsitos 


Debajo de la tierra quieta

algo cruje.

Un relámpago subterráneo atraviesa las raíces

y despierta animales dormidos en la sangre.

La vieja casa interior se agrieta en silencio.

Las paredes construidas con deber, miedo y resistencia

ya no contienen el pulso de lo vivo.

Durante años llevé armaduras hechas de intensidad.

Creí que sostener era amar.

Creí que resistir era tener valor.

Creí que debía hundirme en la profundidad

para encontrar verdad.

Pero el cuerpo, como un caballo exhausto bajo la tormenta,

comienza a detenerse.

Tiembla.

Respira.

Se niega a seguir caminando hacia el sacrificio.

Entonces escucho una voz debajo del ruido:

no naciste para vivir en estado de guerra.

La vida arranca máscaras como viento de otoño arrancando hojas secas.

Viejos nombres caen.

Viejas historias familiares se deshacen como retratos húmedos olvidados en un sótano.

Y en medio del derrumbe

una semilla abre lentamente su corazón oscuro bajo la tierra.

Algo nuevo quiere nacer.

Ya no desde la herida convertida en identidad.

Ya no desde el amor que aprieta hasta asfixiar.

Ya no desde el deseo de controlar el misterio.

El río aprende otra forma de atravesar la noche.

Comprendo que no toda profundidad necesita abismo.

Que también existe una hondura hecha de calma.

El amor cambia de rostro.

Antes era incendio.

Ahora quiere ser aire entre dos cuerpos.

Ventana abierta.

Pájaro migrando sin jaula.

Aprendo que amar no es poseer el cielo

sino contemplar su movimiento.

El deseo muda de piel como serpiente bajo la luna.

La pasión deja de buscar destrucción

y comienza a buscar presencia.

Un fuego más limpio arde ahora.

Menos drama.

Más verdad.

La mente abre puertas invisibles.

Sueños como peces luminosos emergen desde aguas profundas.

Símbolos antiguos golpean la orilla de la conciencia.

La palabra desciende como lluvia sobre la tierra seca del alma.

Y escribo.

Escribo para escuchar el temblor.

Escribo para no olvidar que debajo de cada ruina

la vida sigue respirando.

Hay un desprendimiento ocurriendo.

Como árbol alcanzado por un rayo

que pierde una rama inmensa

para dejar pasar la luz.

Tal vez esta transformación sea eso:

dejar de sobrevivir aferrado a la oscuridad

para aprender finalmente

a florecer bajo el sol.

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