El río me enseñó a volar
Vos sabés, pa, te cuento
El río me enseñó a volar
A abrir grandes los brazos
Y del suelo despegar.
El agua toca la piedra,
y después la deja atrás,
como una mano que suelta
lo que no se puede guardar.
En su cauce no hace nido,
ni se queda en un lugar,
va cantando en su camino
sin saber pa dónde irá.
Yo quería hacer remanso,
Ver el tiempo detener,
y el río, que va pasando
me enseñó a dejar correr.
Una rama va flotando,
sin decir a dónde irá
y en su viaje va mostrando
que no hay que mirar atrás.
El río no tiene alas,
Busca el cielo ser su espejo
porque al reflejar las nubes
siente todo cielo adentro.
Vos sabés, pa, qué misterio:
yo quería saber nadar,
y el río, sin decir nada,
me enseñó que se volar. .
Desde entonces, cuando quiero
Abrir los brazos, volar
cierro los ojos y escucho:
Los pies al aire flotar.
La corriente va cantando,
sin quedarse en un lugar,
y me dice, navegando,
que también sabre soltar.
Yo miraba aquella altura,
vos mirabas más allá,
y en tus ojos la aventura
De dejar los pies volar.
Abrí los brazos despacio,
Y aprende como el zorzal,
Hay que hacer lugar y espacio
Pa qué puedas despegar.
Salté sin saber a dónde,
sin preguntar lo qué vendrá,
porque el río nunca esconde
el camino que se va.
Vos sabés, pa, te cuento,
ya no tengo que volar:
si abro los brazos grandes,
el cielo me deja andar.
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