El Cómo de cada Hacer

 El cómo de cada hacer


No importa solamente QUÉ hago, sino CÓMO hago aquello que hago. En ese cómo se trasluce el estado de conciencia, la atención que ponemos en cada acto de nuestra vida, desde lo más simple y cotidiano hasta lo más frágil y complejo: las relaciones humanas.


Hacer pan, componer canciones, escribir, paternar, amar a una mujer. Cada una de estas acciones pertenece al plano del QUÉ, a las formas que adquiere nuestra experiencia en el mundo. Pero ¿qué sucede mientras hacemos aquello que hacemos? ¿Desde dónde actuamos? ¿Cómo nos relacionamos con lo que está sucediendo? ¿Cómo escuchamos, cómo miramos, cómo sentimos y respondemos ante aquello que la vida nos presenta?


Quizá sea allí donde la conciencia de presencia encuentre su expresión más concreta. No en lo que hacemos, sino en la atención con la que habitamos cada hacer.


Porque podemos amasar mientras la mente está en otra parte, escribir sin escuchar lo que quiere decir una palabra, estar con nuestros hijos sin percibir lo que les sucede, o amar a una mujer intentando que sea quien imaginamos que debería ser. Podemos estar físicamente presentes y, sin embargo, ausentes de lo que verdaderamente está ocurriendo.


También podemos, en medio de esas mismas acciones, regresar. Volver a sentir las manos sobre la masa, escuchar el silencio entre dos notas, mirar a un hijo sin anticipar su futuro, encontrarnos con una mujer sin pretender borrar la distancia que nos hace diferentes.


El QUÉ no necesariamente cambia. Lo que cambia es nuestra manera de estar en relación con ello.


Entonces, la conciencia de presencia no sería una actividad más que agregar a nuestra vida, sino una forma de habitar las actividades que ya forman parte de ella. Una atención disponible para percibir lo que sucede y responder desde esa percepción, en lugar de actuar únicamente desde la costumbre, el pensamiento o la reacción.


Tal vez expresar el SER en cada hacer consista precisamente en eso: permitir que la acción nazca de una relación más consciente con el momento presente.


Hacer pan, canciones, escribir, paternar, amar. Distintos oficios, distintas formas, una misma posibilidad: estar presentes en aquello que hacemos.


Porque quizá no se trate de encontrar el Ser fuera de las formas de la vida cotidiana, sino de descubrir cómo se expresa en ellas cuando dejamos de estar ausentes.


El QUÉ es aquello que hacemos.


El CÓMO es nuestra manera de relacionarnos con lo que hacemos.


Y la presencia es ese espacio de conciencia desde el cual el SER puede expresarse en cada hacer.

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